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viernes, 16 de abril de 2021

Helena y Fernando: La Infidelidad


Helena y Fernando llevaban casi cinco años de casados y cada momento había sido mágico desde el mismo día en que se conocieron. Por eso ella no entendía como él podía haberla hecho eso.

Una Traición Difícil de Perdonar

Las cosas comenzaron a cambiar muy rápido para Helena y Fernando. La infidelidad que él había cometido había roto por completo el corazón de ella. Ya no hablaban como antes, no se reían y tampoco se entendían como habían estado haciéndolo durante más de cuatro años.

Poco a poco, la relación comenzó a enfriarse cada vez más.

No importaba cuantas veces él se hubiera disculpado ni todo lo que había intentado para que Helena viera que su desliz no había sido más que una equivocación.

Con el paso de los días, cada uno fue volcándose más en su propia vida y centrándose aún más en sus ocupaciones, que en la relación que compartían y que había comenzado como si hubiera salido directamente de un cuento. Ahora era casi como si fueran extraños.

Ya Nada es Igual



Aun así las cosas empezaron a empeorar.

Fernando comenzó a recibir malas contestaciones por parte de Helena y como resultado él contestaba de formas que no lo había hecho hasta ahora. Aunque por dentro sufrían y anhelaban la relación de la que solían disfrutar, ya llevaban demasiado tiempo resentidos y alejados emocionalmente el uno del otro.

Las discusiones les habían hecho sentir demasiado rencor para siquiera pensar en volver a disculparse. A pesar de todo, muchas noches Helena se dormía llorando en silencio, porque lo único que deseaba de verdad era que su relación volviera a ser como antes.

Y Fernando no conseguía conciliar el sueño recordando mejores momentos y preguntándose qué podría hacer para que ella le perdonase y volviera a amarle como él aún la amaba a ella.

Tal Vez el Peor Error



Aunque ella no le creyera, Fernando no podía sentirse más arrepentido de su error. ¿Qué pasaría si no lograban superar este obstáculo? A lo mejor no estaban tan hechos el uno para el otro como ellos creían al principio. Pero eso le partía el corazón.

Una y otra vez llegaban a la mente de Helena las mismas preguntas. ¿Es que yo no era suficiente? ¿Qué tenía ella que yo no tuviera? ¿Cómo él ha podido romper la mayor promesa que podría haber hecho?

Llego un momento en el que Helena le pidió a Fernando vivir separados durante algún tiempo, pera ver si la distancia la ayudaba a ver las cosas de otra forma. El acepto la situación, aunque cada vez se sentía más destrozado por su propio error. Tal vez uno de los peores de toda su vida. Sentía que cada vez estaba más cerca el momento de perder al único amor de su vida, y todo por una estupidez.

Un Accidente



Pasaron los meses, ella ni siquiera lo llamó una sola vez y el dolor no había cesado ni una pizca. Entonces fue cuando ocurrió. Hubo un accidente en la carretera que él tomaba todas las mañanas para ir al trabajo. Y un amigo de ambos llamo Helena para avisarla de lo ocurrido.

Ella no pudo contener las lágrimas. Comenzó a llorar y en ese momento llamo a un taxi para dirigirse al hospital en el que él estaba.

Ya habían tratado las lesiones que el accidente le había causado, pero aún estaba inconsciente.

Cuando ella le vio allí tumbado, en esa camilla y se enfrentó a la posible realidad de perderlo, perderlo de verdad y para siempre, rompió a llorar de nuevo. Se sentó a su lado y no se separó de él ni un minuto durante días.

Ya no importaba nada de lo que él pudiera haber hecho en el pasado. Solo deseaba que su marido, el hombre al que amaba como a nadie más en el mundo, volviera con ella.

Por fin, justo el día de su aniversario, Fernando despertó. Aunque el accidente había sido grave, no le había dejado secuelas ni daños permanentes. Ella empezó a llorar de nuevo, pero esta vez de alegría. Se abrazaron, se besaron, y quedaba claro que ella le había perdonado. Fernando no cabía en sí de la alegría que aquello le hacía sentir. Él nunca volvió a cometer una equivocación así y ella jamás le reprochó nada. 

jueves, 8 de abril de 2021

María y Raúl Historia de Amor



María y Raúl tenían un destino del que no iban a poder apartarse. María ya había sufrido bastante y ahora era el momento de compensarla.

No Volver a Enamorarse

María acababa de pasar por una ruptura muy dolorosa. Pero había decidido que ya no iba a sufrir más. Esta no había sido la única ruptura por la que había pasado. Y cada una de ellas había sido más dolorosa que la anterior.

Por eso, había tomado la decisión de no volver a enamorarse. A partir de ese momento viviría su vida sola, pero siguiendo sus propias reglas. Nadie más iba a condicionar su vida en ningún sentido.

Estaba harta de celosos, de hombres que no le prestaban la atención que ella merecía y la infidelidad del último había sido la gota que había colmado el vaso. Comenzó a arreglarse y a salir por ahí a divertirse y disfrutar de la vida como no lo había hecho antes.

María era una chica muy hermosa y atraía las miradas de muchos. Pero no importaba cuantos intentaran ligar con ella, ni lo caballerosos y atentos que pareciesen. Ella tenía la certeza de que detrás de esa máscara de príncipe encantador no había más que un sapo que no merecía ni un segundo de su tiempo.

El destino es Caprichoso



Aunque después de un tiempo, el destino decidió que eso iba a cambiar. Había conseguido dejar atrás todo el dolor y la tristeza. Vivía la vida tal y como ella quería. Trabajaba en una cafetería. Un día, mientras atendía una mesa, alguien a lo lejos llamó su atención. Era un chico alto, guapo y con un aire bastante interesante.

María no pudo evitar mantener la vista fija en él durante unos segundos, y después continuó con sus asuntos. Pero un par de minutos después ese mismo chico la saludó y se presentó. Su nombre era Raúl e iba a ser un compañero nuevo.

Ella le dijo su nombre y le ofreció su ayuda para lo que necesitara. Para eso están los compañeros. Cuando ya llevaban un tiempo trabajando juntos, ella se dio cuenta de que él era un chico bastante agradable. Además de respetuoso y atento. Con el tiempo comenzó a nacer una agradable relación de amistad.

Será Mejor Distanciarse



María y Raúl hacían un buen equipo y se llevaban bastante bien. Vayamos un poco más adelanta en el tiempo. María y Raúl habían ya pasado un par de años trabajando juntos. Ella sentía que todo era perfecto en su vida. Y lo pasaba genial trabajando con él. Una tarde, María se enteró de que Raúl iba a salir de trabajar un poco antes. Resultaba que había quedado con alguien. Ella sintió algo extraño en la boca del estómago. Inmediatamente se dio cuenta. Se había enamorado de él y era un sentimiento bastante fuerte. ¿Cómo le había pasado eso?

Cuando Raúl se marchó, ella empezó a pensar en un futuro en el que él no estuviera. Entonces comenzó a sentir un nudo en la garganta. En ese momento lo único que fue capaz de hacer fue suspirar. ¿Ahora cómo iba a manejar esa situación? Por la mañana fue a trabajar como siempre. Pero aún no sabía como reaccionar cuando le viera a él. Pensó que la mejor manera sería comenzar a distanciarse. Y así lo hizo.

María y Raúl Un Sentimiento Mutuo



Un día Raúl la preguntó si todo iba bien. Porque hacía ya un tiempo que casi no le hablaba. También le dijo que la notaba bastante triste.

Ella respondió que no era asunto suyo y continuó con sus tareas. Después de un rato de insistir, Raúl por fin le dijo que hacia ya un tiempo que sentía algo muy especial por ella y que no quería que su relación se estropease.

En ese momento, ella le miró y sin querer se le escapó que ella también se había enamorado de él. Después le preguntó sobre su cita de aquella noche. Entonces él se rio y respondió que él dijo que había quedado con alguien, no con una chica.

No fue necesaria ni una sola palabra más. Y basta con decir que esta relación sería la que compensase todos los años de relaciones fallidas y decepcionantes que María había vivido en el pasado.

viernes, 26 de marzo de 2021

Eliana y Mario una Historia de Amor Transoceánica


Eliana y Mario se encontraban separados por miles de kilómetros de mar. Pero eso nunca evitó que se mantuvieran en contacto y hablasen todos los días durante cinco años...

El Comienzo de un Amor

De hecho, se escribían varias veces al día, y esto fue así desde el día en que se conocieron en un chat de internet.

Todo comenzó como una amistad y encontraron, el uno en el otro, alguien agradable con quien hablar y que de verdad les escuchase. Y, poco a poco, fueron dándose cuenta de que cada uno significaba mucho más de lo que en un principio habrían podido imaginar.

Esos ratos de charla se convirtieron en la mejor parte de cada día. No podían esperar para conectarse en cuanto tenían tiempo libre. Incluso con las dificultades que les suponía la diferencia horaria.

No importaba quedarse hasta tarde, si de esa forma podían pasar unos minutos más hablando. Después de un tiempo, ese sentimiento mutuo comenzó a crecer, sin que pudieran hacer nada por evitarlo. Tampoco es que quisieran evitarlo. Se convirtieron en personas muy importantes en la vida el uno del otro.

Tanto era así, que un día por fin se dieron los números de teléfono y pudieron escucharse por primera vez. Aunque ya llevaban un tiempo chateando todos los días, parecía que aún había muchas más cosas de las que hablar por teléfono. Pasaban horas hablando, compartiendo pensamientos, ilusiones y anécdotas.

Una Confesión y Un Sueño

Llegado un punto Mario decidió, con mucho miedo de lo que ella pudiera responder, confesarle a Eliana que casi sin darse cuenta ella había comenzado a ser una parte muy importante de la vida de él y que creía que se estaba enamorando.

Eliana guardó silencio durante unos segundos, pero justo cuando Mario comenzaba a perder la esperanza de una respuesta positiva, ella interrumpió sus pensamientos y le dijo que sentía lo mismo. Y que todo este tiempo había tenido miedo de decirlo, porque no quería estropear una amistad tan profunda.

Porque, la mejor cualidad de una relación de pareja es la amistad. ¿No crees? Y esto mismo es lo que Mario respondió.

Aunque sus corazones suplicaban por un encuentro, reunirse era un imposible, ya que vivían demasiado lejos el uno del otro y por problemas económicos, ninguno tenía la posibilidad de viajar tan lejos. Menos aún podrían mudarse.

Cada uno por su parte trataba de ahorrar para hacer su sueño realidad. Pasaban los días, los meses, los años…, pero todo tardaba demasiado. Ambos tenían un trabajo mal pagado y la vida es cara. Pagar facturas, comprar comida, pagar la gasolina, ahorraban todo lo que podían. Aun así, lo único que podían hacer era esperar.

Una Espera Insoportable

Esperaban el día en que pudieran decirse que habían logrado el dinero para el viaje. Ahora vivían en esa interminable espera. Aunque por lo menos podían continuar hablando. A veces por chat, otras por teléfono. Pero la distancia cada vez era más dolorosa.

Incluso había llamadas que acababan en llanto. Se apoyaban en todo lo que podían y cuando uno se venía abajo, el otro siempre intentaba animarle.

Pero por dentro sufrían por no poder compartir sus noches, por no poder estar presentes el uno en la vida del otro, por no poder abrazarse en los momentos duros o besarse en los momentos de celebración.

Y rendirse no era una opción. Sabían que su vida estaba uno al lado del otro. Y si eso no llegaba a suceder en algún momento, no importaba cuánto hubiera que esperar, simplemente no habría vida.

¿El Final?

Un día, Mario escribió a Eliana. Pero ella no respondió. Por primera vez en cinco años Eliana no respondió a un mensaje de Mario. La llamó, pero tampoco contestó. ¿Qué habría pasado? ¿Se habría cansado de él o de su relación? O peor… ¡¿Le habría pasado algo malo?!

Pasaron las horas y Mario no se separó del teléfono. Envío cientos de mensajes que no recibieron respuesta. De pronto, ¡una llamada! Era ella. En el pasado, durante una de sus conversaciones se habían dicho donde vivían, y Eliana había tomado nota.

Le dijo que estaba en su puerta y antes de poder decir nada más Mario ya había abierto la puerta. Se lanzaron el uno a los brazos del otro y nunca jamás se separaron de nuevo.


jueves, 4 de marzo de 2021

Conoce la historia de Agustina

 



Mi nombre es Tina, Agustina, conocí a Mario hace un año aproximadamente.

Yo estaba en una despedida de soltera en un hotel en Madrid, y en la cafetería nos cruzamos unas miradas y tal y como yo estaba…, - había bebido bastante -, me dejé seducir con mucha facilidad.

Mario tiene cinco años más que yo, y por aquel entonces, justo antes del coronavirus, se estaba separando de Araceli, - tienen una hija -, aunque yo no he tenido nunca la oportunidad de conocerla, solamente de oídas y a través de fotografías.

Después de aquel encuentro, comenzó nuestro romance, venía a mi casa casi a diario y aunque no se quedaba a dormir, se marchaba pasadas las doce de la noche. Paseábamos y nos veíamos todos los días, porque en su empresa le hicieron un pase para salir y poder desplazarse por motivos laborales… Tuvimos muchas veladas románticas.

El virus paralizó la vida de muchas personas, las relaciones y claro está, los divorcios. Eso hizo que nuestra unión definitiva no pudiera producirse, el argumento de Mario era que podía perder derechos si no esperaba a que su divorcio fuera una realidad.

Y finalmente a finales de enero, como caído del cielo, el juzgado dictó un acto de divorcio. Pensé que Mario estaría contento, porque por fin podíamos vivir plenamente nuestra relación de amor, pero su carácter comenzó a cambiar. Se enteró de que Araceli tenía un amante desde hacía tiempo, cosa que Mario desconocía por completo. Se convirtió en un ser agresivo, no físicamente, pero sus modales, su forma de hablar, sus expresiones, sus miradas, el volumen que empleaba en sus conversaciones, el desprecio, el desapego y la falta de empatía conmigo, se han convertido en un auténtico calvario.

No sé muy bien como actuar, porque le quiero con toda mi alma, pero si esto sigue como va, no voy a poder continuar con esta relación, pero tampoco sé cómo voy a superar esta ruptura. Creo que se está volviendo loco. Pero jamás pude imaginar que enterarse de la historia de su ex, le iba a convertir en un ser tan despreciable.

Mario se enteró del amante de Araceli, por Clarita, su hija, que, con la franqueza de una niña de seis años, comentó cosas que descubrieron la historia, por la que Mario se está volviendo loco. Pero soy incapaz de entenderlo, nosotros llevamos un año juntos y cuando nos conocimos, ya estaban en el proceso de divorcio. Él siempre me dijo que estaba harto de ella, que había dejado de quererla, que era una persona simple y no aportaba nada, en fin… Un montón de justificaciones como argumento para la ruptura elegida por él.

Creo sinceramente, que no fue él quien decidió romper, sino ella, pero su orgullo no le permitió contarme la verdad, creo que la sigue queriendo y se muere de celos al saber que hay otro hombre que está ocupando su lugar. ¿Pero cómo ha podido fingir amor por mí todo este tiempo? Es algo que no logro comprender y me martillea la cabeza constantemente.

Yo no he vivido un espejismo, con Mario todo ha sido real, no puedo, o mejor, no quiero verlo de otra manera. Estoy tan confundida

Por un lado, tengo el corazón roto y por otro, mi corazón me pide que ponga fin a la historia… Una historia de amor, que necesita una “vacuna” en no sé cuántas dosis, para que yo pueda salir sin dolor o al menos con el menor dolor posible de este año. Que cruel es la vida, y que lección tengo que aprender con todo esto. Que alguien me lo explique…